NUESTRA PRIMERA NOCHE EN CASA
Estábamos llegando a
casa, mi hermano era el que nos traía de vuelta, había pasado tres días en el
hospital, y ahora iba a pasar la primera noche en mi casa con mi hija, Alicia,
pesaba poco más de tres kilos y medio y medía cincuenta centímetros justos, no
podía ser más feliz.
Javi, mi hermano, quiso
quedarse la primera noche conmigo y Alicia, pero yo no quería, me sentía muy
bien y no necesitaba ayuda, quería pasar tiempo a solas con mi niña, le dije
que si necesitaba algo sería al primero que llamaría, se lo prometí, y así se
quedó más tranquilo.
-Vale, no te preocupes,
vale, vale… mañana nos vemos Javi, ¡vete ya!
Cerré la puerta, y allí
estábamos, Alicia y yo. Gracias a mis padres, tenía todo listo, la cuna al lado
de mi cama, el intercomunicador para cuando se quede dormida mi niña,
biberones, chupetes, peluches… de todo. Por fin, estábamos solas, mi hija y yo.
Me apetecía pasta para
cenar, así que puse a calentar agua y eché un puñado de macarrones a la
cacerola, acababa de darle el pecho a mi niña y
estaba dormidita, la pasta no estará hasta dentro de quince minutos, así
que tengo quince minutos para darme una ducha en condiciones, llevo tres días
en el hospital y no he podido darme una buena ducha.
Alicia está en la cuna,
he conectado el intercomunicador, le dije a mi madre que lo comprase con cámara
pero ella se empeñó en que con sonido era suficiente, “además que son mejores,
se escuchan mejor” o algo así me dijo, pero bueno, era más que suficiente, aun
que no lo he probado, espero que funcione, lo pondré al máximo de volumen por
si acaso.
Mientras me quito la
ropa me doy cuenta del silencia que hay en mi casa, antes siempre tenía puesta
la tele para que me hiciese compañía, pero ahora no quiero ponerla para no
despertar a Alicia, así que el silencio se me hace bastante extraño, pero me
tendré que acostumbrar a ello, no quiero despertarla por nada del mundo.
Por fin, qué bien me
sienta el agua calentita, qué ganas de estar en casa, no puedo dejar de pensar
en todo el tiempo que voy a poder estar con mi niña a todas horas durante n
largo tiempo, creo que nunca he sido tan feliz…
-Ggggrrrr, gggggrrrrr
Un momento… parecen
interferencias en el intercomunicador, mira que le dije a mi madre que comprase
uno bueno…, he salido un momento a la puerta del baño y la niña está dormida,
todo sigue en silencio, un silencio sepulcral que me pone los pelos de punta…
-Es mía…
Un escalofrío recorrió
todo mi cuerpo, me quedé paralizada dentro del baño, con este silencio tan
intenso había escuchado perfectamente como alguien había hablando, era una voz
muy grave, muy profunda, como si no fuese humana… no puede ser, estoy cansada,
serán imaginaciones mías.
-Es mía…
Esta vez lo he
escuchado perfectamente, ha salido del intercomunicador, alguien está hablando
por el intercomunicador, ¡alguien está con mi niña en la habitación!
-Es sólo mía…
Varias
horas después…
-Salí corriendo Javi,
algo me decía que mi hija estaba muerta, llegué a la puerta ¡y estaba cerrada!
no podía creerlo, esa puerta no tenía cerradura, ni pestillo, y dentro sólo
escuchaba “es mía”, con esa voz… tan profunda, tan terrorífica…, me helaba la
sangre, algo me recorría toda la espalda con cada palabra, sentí pánico, y salí corriendo, abrí la puerta de la calle y
bajé las escaleras como una loca, ahí es cuando te encontré, y te dije que
subieses por favor a por ella…
-Tranquila, ya no pasa
nada…
-Por favor, necesitamos
saber qué pasó después para poder rellenar el informe.
-Sí, se lo cuento yo…
yo estaba volviendo porque mi hermana se dejó los pañales de la niña en el
maletero, y al entrar en su portal la encontré bajando por las escaleras y no
paraba de gritar “mi niña está muerta, mi niña está muerta”. En ese momento
subí corriendo, la puerta de su casa estaba abierta, fui hacia la habitación de
la niña pero la puerta estaba cerrada, intenté abrirla y tras varios intentos
escuché algo dentro de la habitación, algo así como “no te la llevarás”, y de
repente, la puerta se abrió, entré en la habitación y la niña estaba en la
cuna, despierta, con los ojos abiertos, la cogí, fui a por mi hermana y os
llamamos a vosotros.
-Vale, está bien… ¿me
puede enseñar el intercomunicador?
-Lo siento, mi hermana
lo estrelló contra el suelo al entrar otra vez en casa.
-No pasa nada, ya
tenemos suficiente, si vuelve a pasar algo llámennos por favor. Buenas noches.
No hay comentarios:
Publicar un comentario