jueves, 30 de mayo de 2013

NUESTRA PRIMERA NOCHE EN CASA

Estábamos llegando a casa, mi hermano era el que nos traía de vuelta, había pasado tres días en el hospital, y ahora iba a pasar la primera noche en mi casa con mi hija, Alicia, pesaba poco más de tres kilos y medio y medía cincuenta centímetros justos, no podía ser más feliz.

Javi, mi hermano, quiso quedarse la primera noche conmigo y Alicia, pero yo no quería, me sentía muy bien y no necesitaba ayuda, quería pasar tiempo a solas con mi niña, le dije que si necesitaba algo sería al primero que llamaría, se lo prometí, y así se quedó más tranquilo.

-Vale, no te preocupes, vale, vale… mañana nos vemos Javi, ¡vete ya!

Cerré la puerta, y allí estábamos, Alicia y yo. Gracias a mis padres, tenía todo listo, la cuna al lado de mi cama, el intercomunicador para cuando se quede dormida mi niña, biberones, chupetes, peluches… de todo. Por fin, estábamos solas, mi hija y yo.

Me apetecía pasta para cenar, así que puse a calentar agua y eché un puñado de macarrones a la cacerola, acababa de darle el pecho a mi niña y  estaba dormidita, la pasta no estará hasta dentro de quince minutos, así que tengo quince minutos para darme una ducha en condiciones, llevo tres días en el hospital y no he podido darme una buena ducha.

Alicia está en la cuna, he conectado el intercomunicador, le dije a mi madre que lo comprase con cámara pero ella se empeñó en que con sonido era suficiente, “además que son mejores, se escuchan mejor” o algo así me dijo, pero bueno, era más que suficiente, aun que no lo he probado, espero que funcione, lo pondré al máximo de volumen por si acaso.

Mientras me quito la ropa me doy cuenta del silencia que hay en mi casa, antes siempre tenía puesta la tele para que me hiciese compañía, pero ahora no quiero ponerla para no despertar a Alicia, así que el silencio se me hace bastante extraño, pero me tendré que acostumbrar a ello, no quiero despertarla por nada del mundo.

Por fin, qué bien me sienta el agua calentita, qué ganas de estar en casa, no puedo dejar de pensar en todo el tiempo que voy a poder estar con mi niña a todas horas durante n largo tiempo, creo que nunca he sido tan feliz…

-Ggggrrrr, gggggrrrrr

Un momento… parecen interferencias en el intercomunicador, mira que le dije a mi madre que comprase uno bueno…, he salido un momento a la puerta del baño y la niña está dormida, todo sigue en silencio, un silencio sepulcral que me pone los pelos de punta…

-Es mía…

Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, me quedé paralizada dentro del baño, con este silencio tan intenso había escuchado perfectamente como alguien había hablando, era una voz muy grave, muy profunda, como si no fuese humana… no puede ser, estoy cansada, serán imaginaciones mías.

-Es mía…

Esta vez lo he escuchado perfectamente, ha salido del intercomunicador, alguien está hablando por el intercomunicador, ¡alguien está con mi niña en la habitación!

-Es sólo mía…

Varias horas después…

-Salí corriendo Javi, algo me decía que mi hija estaba muerta, llegué a la puerta ¡y estaba cerrada! no podía creerlo, esa puerta no tenía cerradura, ni pestillo, y dentro sólo escuchaba “es mía”, con esa voz… tan profunda, tan terrorífica…, me helaba la sangre, algo me recorría toda la espalda con cada palabra, sentí pánico, y  salí corriendo, abrí la puerta de la calle y bajé las escaleras como una loca, ahí es cuando te encontré, y te dije que subieses por favor a por ella…

-Tranquila, ya no pasa nada…

-Por favor, necesitamos saber qué pasó después para poder rellenar el informe.

-Sí, se lo cuento yo… yo estaba volviendo porque mi hermana se dejó los pañales de la niña en el maletero, y al entrar en su portal la encontré bajando por las escaleras y no paraba de gritar “mi niña está muerta, mi niña está muerta”. En ese momento subí corriendo, la puerta de su casa estaba abierta, fui hacia la habitación de la niña pero la puerta estaba cerrada, intenté abrirla y tras varios intentos escuché algo dentro de la habitación, algo así como “no te la llevarás”, y de repente, la puerta se abrió, entré en la habitación y la niña estaba en la cuna, despierta, con los ojos abiertos, la cogí, fui a por mi hermana y os llamamos a vosotros.

-Vale, está bien… ¿me puede enseñar el intercomunicador?

-Lo siento, mi hermana lo estrelló contra el suelo al entrar otra vez en casa.


-No pasa nada, ya tenemos suficiente, si vuelve a pasar algo llámennos por favor. Buenas noches.

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